El marketing es también para pobres…

Lo confieso sí. Entono el “mea culpa”; busqué un titular con gancho, de esos que cuando lo lees… versas: ¿Qué habrá querido decir con eso de también para pobres?

Si tenemos en cuenta que el marketing es la unión de técnicas, información y planificación para que nuestros productos/servicios y nuestra marca gocen de más y mejor comercialización, vuelvo a decir que es también para pobres.

Cuando vemos grandes campañas, slogan de ensueño, apuestas marketeras curiosas, llamativas… suelen tener un denominador común, la creatividad. Y esta, perdónenme, es también para pobres.

La creatividad está unida a la imaginación y no imagina mejor el más rico, sino el que tenga esa competencia transversal más desarrollada.

El marketing, con la llegada de lo digital, ya no piensa solo en una dirección. Incluso las campañas convencionales ‘miran de reojo’ al digital cuando se piensan, se idean, se crean… Es por ello por lo que la creatividad marketera ha dado un paso más. Ya no basta con lanzar ese producto/servicio utilizando todos los canales posibles, todos los que tengamos a nuestro alcance; ahora la creatividad es capaz de cubrir los posibles canales que obviemos, y… ¿saben por qué? Sencillamente porque si algo es creativo, suele llevar el ítem de sorpresivo, de diferente, lo que genera un valor añadido en cuanto a impactos.

No imagina mejor el más rico, sino el que tenga esa competencia transversal más desarrollada

Rayko Lorenzo

Y es que ahora los impactos no solo son aquellos que generen de manera directas las campañas; en nuestros días, las personas con “smartphone”, es decir, todas las personas, se ocupan de multiplicar la creatividad hasta límites antes imposibles de imaginar…

La creatividad se puede manifestar en diferentes formas y formatos. Vale con el packaging del producto, con el slogan seleccionado para el nuevo servicio a lanzar, con el diseño de una lona gigante o con la colaboración de un influencer. Es aquí donde deberá existir un equilibrio entre lo que se va a decir, cómo, cuándo, dónde… Nada nuevo, pero las formas han cambiado. Prima la creatividad, lo diferente, lo genuino… por encima del “más de lo mismo”.

Ayer veía una lona gigante en plena Gran Vía de Madrid. Una hamburguesería valenciana desembarcaba en la capital del reino y en la lona, sencilla, incluso sobria, se podía leer las que la marca tildaba de “6 tendencias en Madrid en este 2021”. Con letras blancas tras un fondo raso negro ponía el nombre de su marca (con su tipografía), mezclada con las otras “tendencias castizas”: Onlyfans, Bitcoin, Ayuso, TikTok y Pornhub. En este caso, la creatividad no estaba en el diseño (que también), sino en el mensaje, en la capacidad de generar un claim diferente que lograra esbozar una sonrisa en el viandante y que, como no podía ser de otra manera y ya les comentaba ut supra, fuera capaz de generar impactos indirectos a través de los miles de fotos que las personas que pasabas por allí lanzaban a la red o enviaban a sus contactos de WhatsApp.

Como ven, los ricos se tienen que estar tirando de los pelos; el marketing ha pasado a ser, además de investigación de mercado, innovación de la creatividad, y, aunque en esto no hay ofertas, es tan económica que no las requiere. Sí, me dirán que esto es publicidad, pero no se equivoquen, la publicidad es una de las ejecuciones del buen marketing y, si es creativo, la publicidad se lo agradecerá.

El marketing ha pasado a ser, además de investigación de mercado, innovación de la creatividad

Rayko Lorenzo

Sean más creativos, igual no salen de pobres, pero estarán “comiendo en la mesa” de los ricos…

Un saludo – Rayko Lorenzo.

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